Nací con ilusiones, ganas y sueños. Crecí creyendo en que siempre encontraría al príncipe azul. Mi vida siempre se basó en las películas de amor con finales felices, en el que el amor vence al mal, y a la soledad. Y aunque no siempre haya finales felices, prefiero inventarme un mundo color de rosa, en vez de un mundo real, por el simple hecho de no perder mi inocencia.
lunes, 19 de diciembre de 2011
El secreto para la salud mental y corporal
es no lamentarse por el pasado, no preocuparse por
el futuro, y no anticiparse a las preocupaciones,
sino vivir el momento presente de manera acertada y seria.
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