Nací con ilusiones, ganas y sueños. Crecí creyendo en que siempre encontraría al príncipe azul. Mi vida siempre se basó en las películas de amor con finales felices, en el que el amor vence al mal, y a la soledad. Y aunque no siempre haya finales felices, prefiero inventarme un mundo color de rosa, en vez de un mundo real, por el simple hecho de no perder mi inocencia.
martes, 22 de noviembre de 2011
Olvidar la idea de días y horas para prestar cada vez más atención al minuto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Lo que dice: