Nací con ilusiones, ganas y sueños. Crecí creyendo en que siempre encontraría al príncipe azul. Mi vida siempre se basó en las películas de amor con finales felices, en el que el amor vence al mal, y a la soledad. Y aunque no siempre haya finales felices, prefiero inventarme un mundo color de rosa, en vez de un mundo real, por el simple hecho de no perder mi inocencia.
jueves, 3 de febrero de 2011
No puedo fingir una sonrisa cuando por dentro me estoy muriendo por tu partida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Lo que dice: